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1. El primer encuentro.

Nunca había tenido una relación a larga distancia. Siendo franca, ni siquiera me había puesto a pensar en ello, pues nunca fue parte de mis objetivos el tener una. Y aquí estoy, haciendo mi primer entrada de blog al respecto.


Hace no tanto tiempo que había terminado con mi relación anterior. ¿Una ruptura nunca es fácil cierto? Menos cuando te percatas que quizá otra oportunidad está tocando ya en tu puerta y tú no sabes si ya es hora de avanzar o quieres llevártela "leve" pues quizá no es el momento indicado.


Bueno, pues fue exactamente eso lo que me sucedió. Así que cuando menos me lo esperaba, me percaté de que no podía dejar de estar en constante contacto con Brian. Y no creas que fue una historia de romance puro desde un principio. Pues a pesar de que dentro de unos párrafos quizá miel salga de tu pantalla, había mucha resistencia de mi parte a algo nuevo.


Pero.... ¿Qué mas puedes hacer cuando la vida te pone la oportunidad enfrente? Comenzamos una relación a larga distancia (debo agregar que a pesar de la resistencia mencionada yo fui la que le pedí que fuera mi novio. Porque después de rechazarlo dos veces Brian consideró que la balanza tenía que equilibrarse. ¿Su respuesta?



..... "okay"


Como lo que dices cuando alguien te ofrece otro vaso con agua. Pero en fin.)


Así comenzó el periodo de interminables llamadas. En audio, en video, mensajes, fotos, videos.... empezamos a construir algo que nunca planeamos, o que ni siquiera pensamos que fuera posible. Al parecer, una conexión era inevitable entre nosotros. Verás, tenemos la misma personalidad y prioridades en las cosas mas indispensables de la vida, son cosas muy similares las que nos llevan a tomar nuestras decisiones diarias. Claro, tenemos también incontables diferencias, pero no nos tomó nada de tiempo aprender que estas diferencias no presentarían un problema grande en la relación.



Por supuesto el siguiente gran paso era el conocernos. Brian dio ese paso primero. Pues fue él quién decidió visitar México primero, para (citándolo) que yo me sintiera más cómoda, más tranquila, y sobre todo yo tuviera la ventaja terrenal en caso de que fuera un asesino en serie.


Tenía un excelente punto.


Así que, con semanas de anticipación, sabíamos que el día 6 de Septiembre de 2019 sería el día en el que nos conoceríamos como pareja. Y... ahora que lo escribo, y lo veo en un calendario, se me hace increíble cómo es que el tiempo pasó tan rápido.


En fin, como buena acosadora investigué cual era su vuelo, en Aeromexico puedes revisar en la aplicación que vuelos vienen de donde y a que hora llegan, así que o era cuestión de verlo casi a las 3 de la tarde o hasta las 8 de la noche. No fue difícil deducir más detalles.


¿Al vivir en la CDMX estamos acostumbrados a las marchas y el tráfico cierto? Y justo fue lo que me tocó vivir al ir en camino al aeropuerto para recogerlo. Así que ese Uber fue el más ansioso de toda mi vida.


¿Sabes? He pasado por la terminal 2 más veces de las que te imaginas. Para viajar, para recibir personas, he hecho más corajes con las aerolíneas de las que puedo recordar.... pero la ocasión más memorable de toda mi vida fue recoger a Brian del aeropuerto.



Encuentro innecesario entrar a fondo en detalles como que tan adorable sentimos que era nuestra diferencia de estaturas, de como fue ese primer beso, o de que no parecía que era una pareja que apenas tenía su primer encuentro, pues, realmente fue lo más fácil del mundo abrazarlo, tomarlo de la mano, verlo a los ojos... pero no nos perdamos en cursilerías.



Mientras pasamos semanas de espera para ese primer encuentro, en múltiples ocasiones nos preguntamos si quizá estábamos elevando mucho las expectativas. ¿Que tal si por medio de una pantalla éramos perfectos y uno frente al otro nos odiaríamos o simplemente no habría una conexión?


Retomando un poco lo parecidos que somos, Brian y yo no somos personas que disfrutemos de esperar mucho de alguien o de algo, pues.... voy a evitarme el ser políticamente correcta y expresarlo como es. Tanto él como yo tenemos estándares. Y si algo bajo nuestro control no cumple con ese estándar.... sobra decirlo, ¿no?


Así que, fue un poco intimidante el que los dos creyéramos que éramos la pareja ideal sin siquiera conocernos. Y... Lo peor de todo es que, nos guste admitirlo o no, teníamos toda la fe en que podríamos trabajar en persona de la misma manera.


.... estábamos en lo correcto.


¿Hay algún secreto detrás de una relación a larga distancia?


No. No más de los que cualquier relación podría demandar. A final de cuentas, todas las relaciones, los separe un metro o un país de distancia, necesitan de lo mismo. El trabajo, el esfuerzo, la constante dedicación, comunicación.... y madurez. El reconocer cuales son los aspectos que consideran indispensables para su funcionamiento, cómo es que los quieren manejar, y sobre todas las cosas... si es que los quieren manejar.


Todo es una elección. El tener una relación a larga distancia fue tanto nuestra decisión como el comprar un boleto como el sufrir esos días cuando no es posible el contacto.



Resulta ser, que una relación a larga distancia tiene tantas ventajas y desventajas como una donde la pareja se puede ver todos los días. Es cuestión de que ambas partes pongan absolutamente todo en su ser para hacerla funcionar.


Si no fuera porque es con un hombre como Brian, yo no lo hubiera hecho.


Quizá el secreto sobre todas las cosas es tener a tu lado la persona indicada.


Y todo lo demás, sale sobrando.





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1 Comment


¡Que bonitos! Les deseo lo mejor ❤️

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