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3.

No podía recordar cuanto tiempo llevábamos sin tener una conversación de más de dos horas. Lamentablemente, mi trabajo y su servicio militar nos comenzaban a absorber más de la cuenta. Yo, en México, estaba a cargo ahora de llevar también el departamento de ventas de la empresa. Pagos pendientes, cobros por medio de llamadas y mensajes casi todo el tiempo, interminables papeles para clientes y gobierno que tramitar... De hecho, ya estaba comenzando a perder la razón. Mientas que Jun había comenzado a participar en básicamente todos los eventos públicos de la policía de Gyeonggi-do. Presentaciones en vivo para escuelas públicas o privadas, recitales para promocionar a la misma policía... Que por cierto, ¿porqué tenía que promocionarse una INSTITUCION de gobierno? en fin. Todos estos eran eventos gratuitos, y ya se podrán imaginar como se empacaban de gente cuando se hacían publicidad contando con la presencia de un ex-integrante de TVXQ. 

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Tampoco me debía de olvidar que Jun se afrontaba a problemas legales relacionados a su hotel, 'Toscana', localizado en la isla de Jeju. Cuando Jun compró las instalaciones completas del hotel, decidió dejarlo a cargo de familiares cercanos, quienes se encargaron de endeudar más al establecimiento, en lugar de priorizar sus ingresos. En papel, Jun era el propietario junto con su hermano, ambos diario intentaban mover montañas de dinero para liquidar los deudas, y volverlo hacer funcionar.

 

Simultáneamente, no podía quejarme mucho. Las cajas de flores llegaban cada vez más constantes. Tulipanes, rosas, girasoles.... Jun ya no encontraba una planta más para enviarme en caja. Y no solo eso, los regalos ya se hacían más personales. Uno de los vicios que compartíamos era el café, así que Jun me enviaba granos provenientes de todos los rincones del mundo. Cada vez que llegaba el servicio de entrega de algún paquete a mis manos en casa, me preguntaba cuál había sido el costo. El valor de lo que había dentro, el envío desde su país de procedencia... En más de un par de ocasiones el regalo estaría esperando en el asiento de a lado en el coche privado que me mandaba Jun de mi oficina a mi departamento.

 

Que por cierto, el "Sólo te mandaré el coche cuando salgas sola de noche" pasó a un: 'Te mandaré un coche a donde sea que necesites." Ya hasta comenzaba a hacer amistad con el chofer del coche, un hombre coreano que hablaba perfecto inglés y estaba contratado únicamente por "el señor Kim". El señor Choi. Me tomó un par de semanas convencerlo de que no había problema en que yo le llamara 'MR Choi.', quería que yo lo llamara por su primer nombre. Quizá sí habláramos exclusivamente en coreano. Pero no. Era el señor Choi. No había falta de su asistencia en cada ocasión que me subía al coche. Y así como con los regalos, en cada uno de mis usos del automóvil me preguntaba cuánto dinero se estaba gastando en..... mi, para solo recordar que me estaba preocupando innecesariamente por la billetera de un hombre que recibía regalías de canciones, ingresos de rentas de varios departamentos y oficinas dentro de sus varios edificios, o vendía discos, DVD's, y canciones en línea.... cada día de su vida. No conocía un límite de sus capacidades, así que comenzó a gustarme toda una vida que no me estaba costeando yo.... De un hombre que no se expresaba abiertamente de que fuéramos una pareja.

 

Llegó el día de San Valentín, y por supuesto, no tenía planes de pasarlo con alguien especial, al menos no en persona. Pero ese 14 de febrero por la mañana, el señor Choi me envió un mensaje avisándome que estaba listo para pasar por mi en cuanto yo se lo pidiera, cosa que me desconcertó pues no le había pedido su ayuda para ese día. De inmediato revisé mis mensajes de Kakao Talk, para descubrir un mensaje de voz de Jun que recibí aproximadamente a las 4 de la madrugada. Sin mis lentes de contacto, realmente no veía bien ni las notificaciones a esa hora.

"Min-ah.. buenos días! Feliz día de San Valentín! Tengo una sorpresa para ti, tu solo debes de decirle a Choi la hora en la que debe de recogerte.... La sorpresa te tomará todo el día, estaré disponible para ti todo el tiempo, llámame cuando despiertes!"

El final del mensaje fue acompañado por sus carcajadas de delfín y un beso. No me tomó mas de 10 segundos llamarle. Y a él no le tomó más de 10 segundos responderme.

- "¡Jun! ¿Ahora que planes tienes bajo el brazo?"

- "¡Ahhh Min-ah! !Ya despertaste! ¡Feliz día de San Valentín, mujer bonita!"

- "Feliz día de San Valentín mi Olaf. Ahora dime... ¿a dónde voy a hacer qué?"

- "¡Es una sorpresa! Solo prepárate y súbete al coche."

- "Y... ¿que me pongo?"

- "Nada muy elegante, te va a gustar."

¿Ok? Nada elegante. Solamente me puse mis jeans, poco maquillaje, y una playera ligera. Tomé mis elementos básicos en mi mochila, mis llaves, cartera, computadora...

- "Listo."

- "¡OK! Enviaré mensaje a Choi."

El señor Choi no tardó más de 10 minutos en llegar, y durante todo ese tiempo, Jun y yo seguíamos hablando. Después de notificarme de que ya me estaba esperando, bajé a tomar el auto. Jun saludó cordialmente al señor Choi, se podía notar que tenían buena relación laboral, y quizá hasta personal, fue la primera vez que me pregunté si es que Jun tenía acceso a choferes alrededor del mundo que hicieran justo este tipo de cosas así como el señor Choi. Pero no importaba mucho... en ese momento. El coche comenzó con su camino.

- "¡Jun! ¿A dónde se supone que me estas llevando?"

- "Tú solo disfruta el camino, ¿por favor? no creo que te lleve mucho tiempo llegar.."

- "Muy bien. Oye ya tenía tiempo que no hablábamos un largo rato. ¿Cómo estás?"

- "Todo está bien ahora, tengo algunos eventos más programados..."

- "¿Más eventos para la policía?"

- "No... de hecho, tengo nuevas propuestas de trabajo cuando para cuando salga, pero aún nada es seguro."

- "¿Tan rápido? ¿Pero no te podrían castigar por eso?"

- "No... no, de hecho no se si quiero aceptar, es un musical nuevo..."

- "¿Y? No te gusta la historia o la trama o...."

Mi concentración se vio brutalmente interrumpida cuando el coche tomó la avenida de paseo de la reforma, y se detuvo en la entrada del hotel de lujo 'St.Regis'. No me imagino mi expresión facial, pues Jun soltó una carcajada en el momento en que miré incrédula la pantalla de mi celular.

 

- "Jun... ¿Qué estoy haciendo aquí?"

- "Jajaja es toda una semana para que te relajes, min-ah. La reservación está a tu nombre. Tienes tu habitación para toda la semana, y hoy tienes una cita en el spa."

- "N-n... no sé qué decirte Jun, ¡muchas gracias! Es... es increíble. ¡¡¡Qué lindo eres!!! Jajaja no lo puedo creer..."

- "Lo sé."

Jun miró la pantalla de su celular como si alguien mas lo estuviera llamando.

- "Min-i, entra y comienza con tu día, te llamaré en un rato más."

- "Ok, ¡muchas gracias Jun! Espero tu llamada."

El St. Regis. Un hotel de lujo que solamente conocía por fuera cuando iba en camino a mi trabajo. Efectivamente, todo estaba registrado a mi nombre, y la habitación era una suite de lujo en el penúltimo piso. Ya había perdido la cuenta de cuantas veces me había intentado obligar a no acostumbrarme a este estilo de vida. Antes de dirigirme al spa, dejé mis cosas en la habitación, que tenía vista entera a la avenida mas representativa de mi ciudad natal, y por supuesto, una caja nueva de flores en la mesa principal me estaba esperando. Al acercarme al inmenso ventanal de la sala, por primera vez sentí una felicidad abrumadora, y mis ojos se llenaron de lágrimas. Todo esto no me podía estar pasando a mí. ¿Que nación habré salvado en mi vida pasada para recibir tanta atención de un hombre que había deseado tanto? Y lo más particular de todo... era que gastos como estos eran tan insignificantes para él. Al poco tiempo después de dejar mi sentimentalismo atrás, y de enviarle miles de fotos a Jun de todo en la habitación, bajé al spa. Que para mi sorpresa estaba prácticamente vacío. Por unos momentos me pregunté si es que Jun había costeado también toda esta privacidad. Preferí no preguntar.

Hora y media después de tratamientos y masajes, me invitaron a nadar un rato en la alberca del mismo spa. Para mi agradable sorpresa, tenía un ventanal igual de grande que el de mi recámara, y la vista también daba a reforma. Mientras contemplaba toda mi vida en la orilla del agua admirando mi ciudad, escuché mi teléfono sonar a lo lejos. Era Jun.

- "Hola hola...."

- "¡Min-ah! ¿Cómo va tu día? Woo... Muéstrame, que se ve muy lujoso allí... Tengo que quedarme en ese lugar cuando vaya a México..."

No le di más vueltas al asunto con ese comentario y le mostré mis hermosos alrededores.

- "Increíble. Y todo gracias a ti, Jun en verdad... no se que decir. Me siento muy agradecida, en verdad."

- "No, tu no necesitas agradecerme... No tú..."

- "Jajaja.... Y ¿porque no....? ¿No debería..?"

Me respondió con una mueca de incredulidad, después se mordió el labio.

- "Min-i. Tu.. tu eres especial. Muy especial para mi. Y yo solo quiero agradecerte por ayudarme a ser feliz ahora. ¿Sabes? Antes de entrar a la policía, no sabía que haría, como si todos se olvidaran de mi. Y luego te conocí, y creo que estoy comenzando a cambiar mis sentimientos. Me estás ayudando a olvidarme de todo... Y solo quiero hacerte sentir bien.. consentirte un poco, por todo eso..."

Llámenme loca, pero se sentía más como un agradecimiento de amigos, más allá que una declaración de amor. Pero no quería que se diera cuenta de mi sentir, así que lo dejé pasar.

- "Gracias Jun... en verdad estar aquí es hermoso. Oye, ¿Me decías algo de más eventos de la policía? ¿Tienes mucho trabajo?"

- "Ah.. si, eso... Si, tendré que presentarme en la ceremonia oficial de gobierno de este año, el gobierno de Corea es invitado especial. Creo que el presiente y la primera dama estarán allí.... Ahhhgh, después de años de ser ignorado en televisión, ahora tendré que presentarme frente al presidente."

- "¡¡Wow!! Eso es increíble Jun, ¡felicidades!"

- "Jajaja gracias... Y hay otra cosa, pero aún no sé qué hacer al respecto."

- "¿Mmmh? ¿A qué te refieres?"

- "Es que... me están ofreciendo dos protagónicos en musicales.."

- "¿Ya? ¿Tan rápido? ¿¿Cuáles son ahora??"

 

Pude notar una sonrisa en su rostro

- "Uno es Elisabeth, y el otro es la leyenda de Excalibur.... quieren ofrecerme el papel del Rey Arturo."

- "¡¡¡Jun!!! ¡¡Eso es increíble!! ¿Vas a aceptar verdad?"

- "No lo sé...."

- "¿Eh? ¿Estás loco? Porque no aceptar Excalibur?"

- "Min-ah... es el protagonismo de un rey, alguien que tenga una imagen de un joven...."

- "Muy bien, eso es suficiente."

De inmediato escuché la inseguridad en su voz, así que salí del agua, tomé mis cosas y caminé nuevamente hacia el elevador.

- "¡Min-ah! ¿A dónde vas?"

- "Vamos a escuchar las canciones y usaré todos los medios posibles a mi alcance para convencerte de que realmente tomes ese trabajo."

En la habitación, descubrimos cosas juntos. Por ejemplo, que el cantante alemán que hacía el mismo papel que Jun en el musical de Elizabeth (Der Tod) también aparecía en la versión alemana dude Artus-Excalibur. Y cuando dimos con que también aparecía en Mozart, Jun no tuvo más que acceder al empleo, o más bien no le dejé otra opción. a pesar de sus inseguridades sobre el papel. Mientras le recalcaba que estaba loco por pensar eso siquiera, le insistí para que me demostrara lo contrario, y después de esencialmente rogarle por veinte minutos interpretó una versión acapela de la canción 'Yo soy música'.

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Incluso a distancia, podía sentir como su ser completo se llenaba de vida al cantar. Nunca lo había visto ni escuchado en un concierto, pero no necesitaba hacerlo para saber que su vida entera pertenecía sobre un escenario. Me ponía la piel de gallina escucharlo. Eran muy pocas las cosas que tenía seguras en esta vida, y una de ellas era que nunca, sin importar nada, me cansaría de escucharlo en vivo.

 

A las altas horas de mi noche y tempranas horas de la mañana de Jun, cortamos la llamada, pues tenía que irse a su cuartel. Reforma nunca se había visto más perfecta que en esa noche. No tenía el más mínimo indicio de sueño. Como normalmente lo hago, me serví una taza de café, me senté en el sillón más cercano al ventanal y puse música por unos momentos. 'Room with a View' de Yiruma. Mis recuerdos hasta ese punto de mi corta vida retomaron mi mente. Todas y cada una de las decisiones que me habían llevado a ese punto. Por ejemplo, mis cientos de citas casuales con otros hombres asiáticos. Influencers, Youtubers, empresarios... te podría hacer mi lista de fantasía. Pero todos estos hombres, a mis ojos, tenían sentido. No me intimidaban ni el 5% de lo que hacia Jun. Además, hacía no mucho tiempo que había terminado con una relación formal, con un hombre divorciado, que tenía familia antes que mí.

Mis múltiples trabajos previos también entraron a mi reflexión, que hasta en ese momento de todos me enorgullecía, pero ahora solo palidecían a lado de todos los lujos que me costeaba Jun. Después de todas esas relaciones, decisiones y algunos tropiezos, me había prometido buscar ser la prioridad número uno para mi próxima pareja, tomando conciencia de mi capacidad de amar y otorgar... Buscaba ahora quien me hiciera feliz y a quien yo pudiera ser feliz. Quién valiera la inversión de amor, tiempo y economía que implica una relación envidiable. Y ahora, me encontraba contemplando mi reflejo, en una suite en el hotel St Regís otorgada a manos a un hombre que hasta hace solo unos meses consideraba una fantasía. Me llevé todos estos pensamientos a la cama, y lo último que vi antes de apagar todas las luces fueron mis rosas blancas de nuevo. Todos estos pensamientos me abrumaron por el resto de la semana. Constantes cuestionamientos de que Jun aún no me mostraba indicios de que podríamos llegar a ser... una relación de verdad. ¿O era mi culpa? Yo sabía bien en qué me estaba metiendo desde un principio.

Pero todo, absolutamente todo lo que me rodeaba me orillaba a sentir diferente, a desearlo en carne viva, a él, y a toda la vida que ahora sabía que podía llegar a tener. La felicidad en su plenitud estaba al alcance de mis manos, y era mi mayor frustración el no poder asegurarla... ¿O era mi necesidad de Jun lo que me estaba comenzando a enloquecer? Hice mi mayor esfuerzo para que no lo notara, mucho menos ahora que tendría que prepararse para una ceremonia masiva y en frente de mandatarios de su país. Ah, y sobre todo, en un evento que sería televisado a nivel nacional.

Pero era inevitable. Al caer de la noche, en una de las ahora constantes ocasiones en que Jun y yo nos dejábamos llevar en la intimidad.., o al menos lo más íntimos posibles para un par de personas que no se encuentran en una mis habitación, cruzamos miradas a través de la pantalla. Pensé que era imposible sentir pequeñas descargas eléctricas con una simple ojeada, hasta que contemplé sus largos ojos almendrados admirando cálida y fijamente los míos. Mis lágrimas comenzaron a caer por los lados de mi rostro.

- "¿Min-ah? ¿Que pasa? ¿Hice algo malo?"

- "Ah... no... no Jun, no es nada, disculpa."

- "Min... Dime, háblame, ¿que sucede? ¿Algo anda mal?"

- "No... no Jun, no es eso... solo que.... No lo sé, creo que solo estoy confundida.."

- "¿A qué te refieres?"

- "A que...." Suspiré un par de veces antes de decirlo en voz alta. "A que... Soy feliz.... N-n-no. TU me haces feliz. Y a que... no... no tengo fuerza de voluntad cuando se trata de ti."

Me reía un poco entre las lágrimas, pues el expresárselo tan abiertamente ahora lo hacía una realidad. Ni siquiera podía mirar al teléfono directamente mientras le confesaba todo lo que sentía.

- "Jun, no... no hemos definido nada. Y yo soy una persona que no puede vivir sin saber que está haciendo, con quién, o a donde va.... Y a todo esto, tu eres la excepción a la regla. Porque estoy aquí, tu estás aquí y no existe cosa a la que yo pueda decir que no con esos ojos almendrados. Vamos, me haces sentir como si con tu sola voluntad me podrías hacer cambiar de dirección de vida. ¡Y es una locura! Porque... porque no se que hacer."

Regresé la mirada hacia la videollamada, y allí seguía Jun, ahora con una sonrisa en el rostro, una mirada con toda la ternura que podía tener, y una mano apoyando su mandíbula.

- "Min-ah... yo... No sé que decir, no quiero hacerte sentir mal. Eres tan linda, tan importante para mi... Y ahora.... necesito que sepas que no te puedo decir que no te quiero. Pero tampoco puedo hacerte ninguna promesa... aún no... sería una falsedad en este instante. Solo... solo quiero decir disfrutando de ti. Quiero conocerte, necesito verte. Probablemente hasta ese momento podremos hablar más seriamente, pero hasta que ese momento llegue, yo cuidaré de ti." Mordí mi labio porque sabía que me estaba mirando, quería obligarlo a decirme aún más. "Min-ah, que no es obvio? Estoy... haciendo cambios por ti. Quiero trabajar menos tiempo para verte, quiero aceptar futuros empleos que se que te van a gustar, no quería aceptar un nuevo musical hasta que tú me expresaste cuánto te gustó.. no quiero crear muchas palabras para ti, solo quiero que veas todo lo que estoy comenzando a hacer todos mis días.... Por ti."

 

Hasta ahora era la declaración más sincera que me había hecho, sentía como si un peso se me hubiera levantado del corazón.... no era ninguna promesa de amor eterno, pero podía vivir con cada palabra que me había dicho. Accedí a todo en ese momento, y terminamos con el momento íntimo que mis lágrimas habían legado a interrumpir. El deseo que teníamos mutuamente era tan fuerte que casi podía sentirlo en cada centímetro de mi piel, y sabía que él sentía lo mismo en ese momento. Hubo un cambio esa noche. Siempre que terminábamos de hablar, Jun o yo cortábamos la llamada, pues alguno de los dos tendría que irse primero, pero ese día, tomé un baño antes de regresar a la cama, y Jun seguía allí, en el salón color crema de su departamento. Parecía que tenía el dia libre, y si no.... No tenía pinta de que le importara mucho.

- "¿Piensas quedarte allí toda la noche?"

- "No..."

Jun me sonrió, mientras cruzaba la pierna y recargaba su mandíbula en su mano derecha.

- "Deja el teléfono a tu lado. No puedo estar allí para cuidarte personalmente esta noche, pero no te dejaré hasta que me asegure de que tu sueño sea tan tranquilo y profundo, que sabré que estás segura, y ya no me necesites esta noche. Todo lo demás puede esperar."

Nuevamente sentí mi piel erizada. Si tan solo tanta emoción y placer no me tuvieran exhausta, hubiera pasado la noche entera contemplándolo también.

 

Al día siguiente, seguí el curso de mis actividades normales, casi con necesidad de correr a la oficina ya que Jun definitivamente me había hecho caer en un aparente estado de coma la noche anterior. Lo primero que tenía a la orden del día era una junta con mis directivos, sospeché que querían analizar una nueva estrategia de ventas, de promociones, o algo nuevo, ya que la junta no estaba previamente agendado. Fui la primera en llegar a la sala de juntas, poco a poco llegaron los demás directores y gerentes generales de la empresa, mientras esperábamos, un repartidor llegó de sorpresa buscándome, con una rebanada de pastel y café grande de mi cafetería favorita. Era obvio de quién era este detalle.

- "Brenda, ¿Tienes todos tus documentos disponibles cierto?" - Mi jefe me habló inesperadamente desde el otro lado de la sala de juntas. -

- "Eh..? Ah, ¿documentos? ¿A qué se refiere señor?"

- "Mmmh. Dame un minuto."

No sabía a qué se refería, y mientras tomaba asiento nuevamente, decidí enviarle un mensaje de agradecimiento a Jun.

- "Jajajaja ¿Tú no te cansas de sorprenderme verdad? Gracias por mi caf-...."

- "Brenda, con tus documentos me refiero a tus papeles completos." - Me interrumpió mi jefe antes de presionar el botón de enviar.

- "¿Para ser específicos....?"

- "Visa americana con tu identificación y pasaporte vigente."

- "Ehhh... ¿señor....?"

- "Ya lo habíamos discutido, te vas a Corea por un tiempo para capacitación de ventas."

 

Me pregunto si abrí mis ojos tan fuerte como lo sentí. Apreté mi celular con todas mis fuerzas. Quizá debería de complementar el final de ese mensaje de texto, con un... "Te compraré otro en cuanto te vea." 

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Pasaron un par de semanas y aún no me animaba a decirle a Jun que pronto viajaría a Corea. Gracias a toda mi planeación laboral también comenzaba a preguntarme si tendría mucho tiempo para disponer y conocerlo, o.. ¿Qué tal si no querría conocerme? ¿Qué tal si al verdaderamente tener la oportunidad frente a él... quién sabe, sería diferente?

 

Decidí estar 100% concentrada en solamente mi trabajo, y no alimentar más estas ideas. Con el paso de las semanas, mi rutina era totalmente diferente a la del principio de esta historia. De pasar constantemente horas atorada en tráfico, transportes públicos y fines de semana sin hacer absolutamente nada divertido en mi sillón, al señor Choi llevando mi café todos los días en el coche que ahora me llevaba a todos lados, y pocas noches en mi cama, pues Jun se las arreglaba para enviarme a diferentes hoteles o departamentos solamente para pasar agradables noches y fines de semana. Nada estaba fuera de mi alcance, así que también empecé a tener la oportunidad de ahorrar casi todos mis salarios, la vida no podía ponerse mucho mejor. Jun también tenía su rutina. Todos los días, se las seguía arreglando para salir temprano de todos sus entrenamientos militares o eventos especiales con la policía. Sin embargo, a partir de un buen día, en la agencia que llevaba el manejo de su carrera, comenzaron a tener una serie de juntas para programar actividades posteriores a la salida de su servicio militar. Probablemente su concierto de baladas que nunca perdía la oportunidad de hacer a finales de año, o aceptar la propuesta de algún musical o dos.

 

Mientras estas juntas sucedían, Jun nunca se ponía en contacto conmigo, asumí que era por.... Ocultar una relación que comenzaba a formar con una extranjera. No presioné para que fuera diferente. Eran pequeños momentos que me regresaban a la realidad entre todos los días.

Mi viaje estaba programado para suceder en menos de dos semanas. Jun aún no sabía, y constantemente me comía las uñas de los nervios. ¿Se enojaría si yo visitara Corea sin avisarle previamente? ¿Qué podría ser lo peor en este caso? Durante uno de mis días en la oficina, recibí una llamada del alguien en quien no había pensado recaer, estúpidamente.

- "¡Hola Myung Myung!"

- "¡Min-ah! ¿Solamente porque eres novia de una celebridad ya no me harás caso?"

- "¿De qué me hablas ahora? ¡No! ¡Jamás! Además, ¿De dónde sacas eso de novia?

 

- "Si si si si si, ya lo sé, tu no lo sientes así, pero lo eres. Hasta donde yo sé, él no se está acostando con nadie más. ¿Acaso tú lo haces?"

- "N-N...NO! ¿Que te sucede al preguntarme ese tipo de cosas? 

- "Ah bueno, entonces eso es una relación. Punto final."

- "Jajajaja Myung, deja de decir tonterías."

- "Oye, creo que justo ahora es buen momento para que me llamaras."

- "¿Ah sí? ¿Ahora qué hice?"

- "¿Tú? Aún no lo sé. Me tendrás que contar. Pero yo... Tengo algo que decirte. Es una sorpresa."

- "Ok... Ok, continúa. Soy todo oídos."

- "Pues... Desde hace más o menos un mes..."

- "Ok.. Desde el inicio ya vamos mal... Es algo que me has escondido durante un mes...."

- "Si, pero bueno... No sabía que hacer..... Bueno.... Bueno, mi punto es que dentro de poco voy a visitar Corea. Por trabajo."

 

Pasaron algunos segundos antes de que Myung literalmente me reventara el tímpano con el grito de emoción que dió.

- "¡¡¡Que te sucede!!!!! ¿¿¿Cuándo???"

 

- ¿¿¿Cuando llegas???? ¿¿¿Porque no me habías avisado??? En donde vas... ¡¡¡AAAHHHH cuanto te detesto!!! ¿¿¿Tantos planes, tantas cosas que podemos hacer, y tu me dices hasta ahora??

Muy, MUY probablemente, tanto grito de emoción y regaños al mismo tiempo se podían escuchar fuera de mis audífonos. 

- Jajaja... ¿Podrías dejar de exagerar tanto por favor? Voy a quedarme solo 3 semanas, además, no creas que son vacaciones, tengo muchas juntas de trabajo...

 

- "Aja aja aja aja," ignorándome por completo - "¿Y en donde te piensas quedar?"

 

- "De hecho aún no lo sé, me imagino que mi oficina tiene algún hotel o probablemente..."

 

- "NO. mh-mh. Definitivamente no. Te quedarás conmigo. En mi departamento." 

 

- "¿¿¿¿Eh???? ¿Bueno y a ti quién te dijo que yo quiero llegar a invadir tu lugar?"

 

- "Guarda silencio por favor, no me interrumpas. Oye y ¿Jun ya sabe?"

 

- "Eh.... mmm.... eso... es..... mmmmm...."

 

- "Min-a Brenda G-... como te llames completo en español. ¿No le has dicho aún?"

 

- "No... Myung, no tengo ni idea de si me quiera ver, no lo sé..."

- "A ver. Te voy a golpear cuando te vea. ¿Como te atreves a pensar así?..... Min-ah, ya basta de tanto sufrir e imaginarte cosas que no son realidad. Le tienes que decir."

 

- "¿En verdad crees que sea lo indicado? 

 

- "¿Y eso a quien le importa? Sabes? Es una decepción que seas así."

 

- "¿Disculpa?"

- "Sí. Tu eres la que lo ha disfrutado, se lo ha ligado.... no se que cosas le enseñes cuando están solos, recibido con gusto obsequios de su parte, un chofer, idas a hoteles, llamadas de horas, eres la primera que vive la vida diciendo que aprovecharás todas las oportunidades de felicidad que se te presenten, pero ahora tienes este argumento? ¿Tú?"

Myung me dejó verdaderamente helada. Tenía toda la razón. Me sentí aliviada de tenerlo en mi vida.

- "Ok, ok Myung, está bien. Creo.... si... creo que tienes razón. Dejaré de lamentarme de esta manera. Creo que en un rato más lo llamaré y le diré qué pasa."

- "Esa es mi Min-ah. Además, ¡Vas a venir a visitarme! Me muero de ganas de verte. Entonces, ¿en qué parte tendrás que estar?"

La llamada con Myung se prolongó un buen rato. Al parecer, ya él tenía planeado todo un itinerario que me llevó a pensar que subiría 20 kilos en 3 semanas y que no dormiría muchas horas. Planeó como me quedaría con él en su departamento, que no estaba en el mismo edificio en el que Jun, pero no le pedía absolutamente nada a cambio. Myung vivía en un departamento de 4 recámaras, por supuesto todas allí para cuando Myung tenía sus fiestas y albergaba a sus amigos y amigas de confianza. O al menos así les llamamos. Myung me recogería personalmente en el aeropuerto, a menos claro que gracias a Jun esto fuera a cambiar, hasta me ayudó a formular un plan escrito de trabajo para tener relajados a mis clientes de que no estaba huyendo de mis obligaciones en mi viaje. Casi al terminar la conversación, le pregunté a Myung sobre Jun.

- "Myung Myung, ¿No sabes cómo ha estado Jun en sus juntas últimamente?" 

- "Ah, ¿te ha hablado sobre eso?"

- "No mucho, pero no me sorprende que no me cuente cosas..."

- "No empieces con tus inseguridades. No es eso, realmente tiene mucha carga de trabajo, propuestas de musicales, conciertos en solitario, la separación de JYJ, el concierto con el presidente..."

- "Hey hey hey frena un poco allí. ¿La separación de JYJ?"

- "Si.. ¿Aún no lo sabías?"

- "No... no realmente, he leído sobre la situación con Yoochun pero nunca le he preguntado al respecto."

- "Ok, no es nada tan complicado. Después de los interminables escándalos en sus carreras, los 3 saben que el mejor curso de acciones es separarse."

Un frío recorrió toda mi espalda.

- "Ah.. si claro, entiendo. Y me imagino que estas reuniones... las llevan a cabo entre los directivos?"

La curiosidad me comenzaba a ganar.

- "Pues, no realmente, me dijiste que no te ha llamado entre juntas ¿verdad?"

 

- "No, en lo absoluto."

 

- "Ah claro... Entonces debe de ser por eso, Jaejoong también debe de estar allí."

Allí está. El nombre que había olvidado por completo durante los últimos 5 meses de mi vida. Kim Jaejoong.

- "Ah.. Jaejoong. El Kim Jaejoong."

- "Jajaja min-ah, no hay otro. Pero si imagino que debe de ser eso. Además, hace no mucho tiempo se supo que Jaejoong ya estaba de regreso de Japón, no dudo que están discutiendo su futuro."

- "Si... claro.... Bueno, que se le va a hacer."

 

- "Lo sé."

 

- "Ok min-ah, me tengo que ir. Pero entonces, ¿es un plan cierto?"

- "Jajajaja Myung Myung, cuenta con ello. Tu serás más mi jefe que mi mismo director en mi viaje. Muchas gracias por permitirme un espacio en tu casa."

- "No, no tienes nada de qué agradecer. Envíame mensaje cuando tengas oportunidad!"

- "Me parece bien Myung, ¡te quiero!"

Algo de lluvia comenzó a caer en la ciudad. Jaejoong. Casi había olvidado por completo que estaba en el mismo grupo, que era parte también de TVXQ... Intenté con todas, absolutamente todas mis fuerzas neutralizar la fiel fan del grupo que llevaba dentro de mí.

Me quedé alrededor de 30 minutos girando en mi propia silla reprimiendo mi impulso de buscar videos musicales de conciertos en vivo, para que a final de cuentas no importaran y buscara a JYJ en YouTube. Todas las canciones que formaban parte de mi lista personal de reproducción, como 'W', 'Baboboy', 'Valentine', 'In heaven'... Quizá nunca le había preguntado a Jun por Jaejoong directamente, pero, si habíamos platicado de su vida como idol, de todo el éxito que llegó a disfrutar en sus días jóvenes. Le bailaban los ojos cada que recordaba una canción, un evento, un video musical. Yo sabía que en más de una ocasión se había preguntado si tanto deseaste emocional había valido la pena. Claro, ahora disfrutaba de fortuna y fama, pero, ¿Qué tanto hubiera cambiado si ese legendario grupo de 5 integrantes se hubiera mantenido vivo?

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Nunca le podría ayudar a responder eso. Antes de continuar con mi día laboral, le mande todos los emoticones de corazones que pude a Jun. Sin un motivo en especial, pero yo lo hacía con la intención de sanar más ese corazón que recordé aún estaba herido por las decisiones de su juventud.

Esa noche si regresé a mi departamento, sentía que mis ojos saldrían de mi cuerpo de lo agotados que estaban. A los pocos momentos antes de acostarme recibí mi llamada rutinaria de Jun.

- "¡Jun-iiii! ¡Hola!" - Mi energía saltaba en automático de 0 a 100.

- "¡Min-ah! Ah... Siempre es bueno comenzar el día con tu voz."

- "Jajaja si eso piensas de mi voz, me gustaría que supieras que siento yo al terminar los míos con TU voz."

- "Jajaja, ¿Cómo estás? ¿Como te fue en tu día?"

- "Bien... muy bien gracias, ¿Y tú estás bien Jun? ¿Qué actividades tienes hoy?"

- "Ahhh.. siento que me volveré loco. Pero tengo buenas noticias para ti."

- "¿En verdad? Porque yo también tengo algo para ti! Una sorpresa."

- "¡Ah! ¿Que es?"

- "No, tu mencionaste tu sorpresa primero, tú me dices primero."

- "Eso es trampa."

 - "Oh no, es lo justo. Así que Jun, adelante. ¿Cuál es la noticia?"

Después de algunos pucheros porque quería que yo le dijera primero, al fin me dió la noticia.

- "Ok, te lo diré. Ya es un trato cerrado el musical de Excalibur. ¡Incluso ya tengo ejemplos de las canciones!"

- "¡Wow! ¡Jun eso es increíble! ¡Felicidades! Estoy muy orgullosa de ti, sé que harás un excelente trabajo."

- "¡Lo acepté por ti! Ahora, Min-ah, dime. ¿Qué sorpresa me tienes?"

- "Jajaja.... No lo sé, no sé si debería decirte... Creo que necesitarás hacer algo más para que te lo confiese."

- "Dime, qué quieres. Lo haré ahora, lo compraré, te lo enviaré ahora. ¿Qué quieres de cenar?"

 

- "Jajaja ¡no! No quiero nada de cenar. Quiero... Quiero que cantes algo para mí."

No me respondió por algunos segundos... hasta que solo escuché una pequeña risa.

 

- "Ok, entonces, ¿qué quieres que cante para ti?"

Contemplé mi historial de YouTube en mi monitor.

- "Love in the Ice. De cuando aún estabas con DBSK."

- "Nunca me habías pedido esa..."

- "No. Pero creo que la quiero escuchar, para mí."

- "Bien, pero me dirás primero la sorpresa."

Mordí mi labio de la emoción, me parecía un trato justo.

- "Bien." - tomé una bocanada de aire - "Jun.... Iré a Corea. En un par de semanas."

Su inmediata reacción fue el equivalente a que me levantaran un tanque del pecho, pues rió tan fuerte que sentí como raspó su garganta a los pocos segundos, y comenzó a aplaudir como si fuera una verdadera foca. Me derritió el corazón verlo así de emocionado. Ahora no podía esperar a que llegara mi viaje a Corea.

- "¡¡Min-ah!! ¡¡¡Es increíble!!! Vendrás a visitar solamente?"

- "Jajaja no Jun, voy un poco a trabajar, pero también de visita... Algunos momentos libres."

- "¿En donde te quedarás?"

- "Con myung myung. Me ofreció su departamento y ser mi chofer básicamente casi todo el tiempo."

- "Ah... Pero.. con Myung..." - Se quedó pensando por algunos segundos. - "No, está bien que te quedes con Myung. ¿Tienes días libres?"

- "Si claro..."

- "Perfecto, le mandaré mensaje a Myung, te iré a visitar con él."

... El tanque regresó a su posición original. Es decir... Es decir que, ¿Lo iba a conocer? ¿Oficialmente? ¿En persona? Mis manos comenzaron a temblar tanto que tuve que colocar el teléfono en otro lugar, para que Jun no lo notara... al menos intenté hacer que no lo notara, pero creo que fue sumamente inútil.

- "Min-ah... ¿estás bien? ¿No quieres que así sea?"

 

- "No, no no Jun, no es eso..... uff... me puedes dar un minuto por favor?"

- "Si claro... ¿Está todo bien? ¿Necesitas un médico? Luces un poco.... de hecho, muy pálida..."

- "No.. no no... O bueno, espero que no... no es... es que... es que estoy muy emocionada por conocerte." - Jun casi en automático mostró un tono rosa en su rostro.

- "Jajaja, min-ah, no eres la única."

- "Jajaja si... bueno, no queda más que esperar un tiempo."

- "Owww... ¿porqué me tenías que decir justo hoy? Estaré ocupado, tengo algo importante que discutir y no tendré tiempo de hacer nuestro plan de viaje.."

- "¡No te preocupes! Por favor, te entiendo."

 

- "¿Tienes... reuniones en tu empresa?"

- "Si... si, supongo que...." - Tardo varios segundos en responderme. - "Sucede que es muy probable que nos separemos como grupo. JYJ. Es lo que últimamente hemos discutido mucho.. Ahora que los 3 estamos en Seúl, tenemos que resolver esto."

No sabía que responderle. Genuinamente no tenía ni la más remota idea de que decirle.

- "Siento mucho escuchar eso Jun... no me imagino como debes de sentirte..."

- "No te preocupes, no es tu culpa. Hay una parte de mi que no se sorprende por esto y hay otra que se decepciona. No es como si no hubiéramos pasado por suficiente ya cuando éramos más jóvenes los 3, y ahora tener que afrontar el escándalo de nuevo.... sabemos bien cómo hacerlo. Solamente ninguno de nosotros quería hacerlo otra vez."

- "Esta bien... no soy una experta en estas cosas, pero no olvides que estoy aquí para ti, si necesitas de mi."

- "Lo sé... gracias Min-ah. Pero justo por eso no tengo tiempo hoy... aunque, me acabas de mejorar todo, con la noticia de que al fin pronto nos veremos."

- "Jajajaja si... espero que eso-...."

Por primera vez en toda la historia, sonó el timbre del departamento de Jun.

- "¡¡Ah!! Cierto, lo olvidé por completo."

Me quedé totalmente desconcertada viendo a Jun.

- "No te preocupes, Min-ah, no es nada... quédate aquí conmigo en la llamada ¿si?, no tardaré mucho."

 

- "Ok, si, claro."

Jun solamente cerró la conversación, pero seguíamos hablando en videollamada. Escuche sus pasos al acercarse a la puerta, arrastrando sus sandalias por el piso por supuesto. Al llegar, se escucha el pequeño tono que indica que se está retirando el candado digital de seguridad.

- "Hola, qué bien que llegaste. Si, ¿está todo bien? Si, pasa, dame un momento, ¿quieres algo? Toma lo que quieras, el café está en la máquina."

 

- "Mhh.. Jun-ah, apresúrate que hoy tenemos que irnos a tiempo..."

 

- "Ok ok ok, 5 minutos."

Esa voz. Esa otra voz. No podía ser.

Escuche nuevamente los pasos de Jun hacia adentro del departamento, probablemente a su recámara, pero...

 

- "Min-ah, ¿sigues aquí?"

- "Si claro, está todo bien?"

- "Si si, solamente es Jaejoong hyung. Hoy iremos juntos a la oficina."

- "Ah... si claro, está bien."

- "Tengo que apresurarme, pero... aun te debo esa canción. ¿Ya tienes ganas de ir a dormir?"

- "Mmmhh... pero puedo desvelarme, no hay problema."

- "Jajaja entonces tendrás que esperarme, al menos hoy. ¿Ok? O duerme, y pon tu celular lo más ruidoso que puedas a tu lado."

- "Me parece muy bien, ahora corre corre, no tardes mucho más tiempo."

- "¡Ok!

Jun me envío un beso antes de despedirse, y yo hice lo mismo..... ahora... Jaejoong había aparecido, en conjunto con un nuevo presentimiento, que aun no podía explicar con palabras. Pero la presencia de Jaejoong me desconcertaba aun más de la cuenta... me llegue a preguntar si en algún punto llegaría a conocerlo también.

No pude darle muchas más vueltas al asunto, y sin percatarme más me quede total y profundamente dormida, con sueños extraños, en donde aparecían los dos hombres, y aún no entendía de donde venía ese sentir. Me sentía ridícula. Supuestamente el motivo por el cual nunca le había pedido a Myung presentarme a Jun era por no hacer más notorio mi deseo de conocerlo, y ahora, aquí estaba, hasta soñando con su compañero de grupo. No desperté hasta la mañana siguiente, y noté que Jun no había intentado llamarme.

Preferí que así fuera, pues para que hacer más notorio mi nuevo sentir. Comencé mi ritual normal por más mañanas, mi baño, que ahora estaba lleno de los productos favoritos de Jun, mi café, que eran de la misma edición limitada que Jun disfrutaba, y mi maquillaje, con ahora demasiados productos de... bueno, me imagino que ya sabrás de parte de quién.

El señor Choi ya me esperaba en el coche debajo de mi departamento, así que rápidamente salí hacia mi oficina. Mientras sufría durante un rato atorada en el tráfico, sonó el tono que mi celular solamente hacía cuando eran mensajes de parte de Jun. entre ellos, estaban incluidos dos de voz.

- "Min-ah... me siento terrible por no haber tenido tiempo de llamarte anoche, ¿dormiste bien? No olvido el trato que hicimos, aun te debo la canción."

Aun me quedaba un mensaje más.

- "Min-ah, ¿Tienes tiempo de hablar ahora? Llámame si tienes oportunidad."

Si claro. Siempre para él.

No sonó ni dos veces el timbre de llamada cuando Jun ya había respondido, estaba nuevamente de regreso en su departamento, pero fácilmente se escuchaban sonidos de botellas de vidrio en el fondo detrás de él.

 

- "¡Min-ah! Discúlpame por no haberte llamado anoche... te extrañé. ¿Vas en camino a tu oficina? ¿El señor Choi fue por ti verdad? 

 

No parecía extremadamente ebrio, pero las dos copas de Soju eran obvias en ese momento, ya lo conocía de esta manera, Jun realmente no bebía, pero cuando se animaba a tomar un pequeño trago, la más mínima cantidad de alcohol ya lo ponía rosa de los cachetes y hasta un poco mareado.

- "Jajajaja ternura, deberías de ir a dormir... ¿tomaste algo?"

- "Si.. pero no te preocupes, no fue mucho. Min-ah, creo que es un buen momento para que conozcas a más gente."

- "¿¿Eh??? Jun, deja tu teléfono y ya vete a dormir."

- "No quiero. Todos deben de saber que estoy saliendo con alguien tan bonita como tú."

 

- "¡¡¡Jaejoong-hyung!!!!"

 

- "SSHHHH ¡¡Junsu!! ¡Cállate y vete a dormir!.... que... ¡¿¿ahora qué haces??!

- "Esta bien Min-ah... tu no te preocup- ¡¡HYUUUNG!!"

No puede ser.

 

- "¡¡¡Jun!! Guarda sil-..."

 

- "¿Ahora qué hiciste?"

Esa voz nuevamente. Era él.

- "shh, shhhh, Jun, por favor, guard-..."

- "Yah, Jaejoong hyung, ¿recuerdas a Min-ah? ¡¡Hablamos todo el tiempo de ella!! Ven aquí."

A mi brillante cerebro no se le pudo ocurrir otra cosa más que guardar completo silencio.

 

Mientras la pantalla de Jun se ladeaba y ahora.... ahora me mostraba el rostro de alguien que nunca creí llegar a conocer.

- "Ahhh... hola, señorita Min? Soy Jaejoong, es un gusto conocerte."

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