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2.

Pasaron los días, y seguimos intercambiando mensajes. No teníamos hora en específico, podía ser desde las mas tempranas horas de la mañana hasta las horas donde... bueno, donde sería probablemente cerca de la mañana de nuevo. Mis días se volvieron irreales. Pasaron una serie de cosas que nunca habrían imaginado, coincidencias quizá... Pero todo apuntaba a que nos tendríamos que conocer en algún momento. La vida me estaba enseñando que todas las cosas realmente sucedía por algo. Por ejemplo. Durante su estadía en el servicio militar constantemente se encontraba con otro idol, Kim Hyung-Jun, mejor conocido por ser integrante del grupo SS501. Y yo trabajé para ellos durante su concierto en México... en modo de anécdota, recordé cuando trabajé para este evento, y durante un momento me quedé encerrada con todos los integrantes del grupo en un elevador, y pasmada del miedo y nervios no moví ni un solo músculo.

 

Le conté esto a Junsu, quien ahora solamente era 'Jun'. Por supuesto, me hizo el favor de corroborar esta información con Hyung-Jun, preguntando por si es que me conocía, planteando que yo solamente era una conocida, y que tenía curiosidad de averiguar si era cierta o no mi experiencia laboral previa con él. A final de cuentas no se acordó de mi, pero Jun lo tomó como un buen indicio. Pues si había laborado para Idolos de K-Pop y no me recordaban, quizá podía significar que no tenía problemas de comportamiento como una... "fan común" los tendría.

La confianza comenzó a crecer entre nosotros. Pasamos de hablar únicamente por medio de mensajes de texto y voz por medio de Snapchat a intercambiar ID's en KakaoTalk. Los mensajes de texto se convirtieron en videollamadas al poco tiempo... Y el corazón casi sale de mi cuerpo de nuevo la primera vez que hablamos así. Jun era aún más tierno de lo que me imaginaba... Mientras más tiempo pasaba, más se arruinaban mis intenciones de solamente hablarle como una amistad. Aparentaba ser absolutamente todo lo que siempre había soñado. Esa sonrisa, los ojos almendrados, y esa forma de ser. Exquisito en todos los aspectos como solamente él podría.

 

Entre todas las conversaciones, me mostró todos los rincones su departamento, el complejo de edificios en donde estaba, localizado en el corazón de Gangnam. La vista era impresionante. No podía evitar preguntarme qué se sentiría estar allí. Realmente hablamos sobre todo juntos. Durante una semana completa nuestro único tema de conversación eran sus musicales. Un tema que nos apasionaba demasiado, pues mi preferido siempre había sido Mozart, mientras que el de él era Elizabeth, pero lo obligué a cambiar de opinión. La historia sobre el prodigio malentendido era mucho más rica que la de un fantasma frustrado. Me contaba como moría de ganas de regresar a su concierto anual de baladas.

 

También de nuevas producciones musicales a las que lo podrían llegar a invitar. No sabía si su mayor atractivo era su parecido, su voz, o sus interminables temas de conversación. Nada lo hacía aburrido o tedioso, al contrario, tantos puntos a su favor solamente lo hacían mas peligroso.

Mientras todo esto sucedía, mi vida personal estaba constantemente en movimiento, pues recientemente me habían ofrecido un empleo en una empresa coreana relativamente nueva en la Ciudad de México, que principalmente importaba y exportaba implantes dentales, así como comercializaba productos para el cuidado de la piel y yo me encargaba ahora de la administración principal de ambas divisiones. Gracias a las cantidades elevadas de trabajo y los contantes mensajes de Jun mi computadora básicamente se la pasaban explotando a lo largo del día.

 

Cuando menos nos percatamos, se acercaban las fiestas navideñas, y ya colgaban letreros de '¡¡Feliz 2018!!' por todos lados tanto en mi ciudad como en la suya. Oficialmente, Jun y yo nos dimos cuenta de que ya llevamos hablando todos los días por dos meses a distancia. Durante una de nuestras sesiones en videollamadas, decidimos ver algunas películas navideñas juntos, y se le ocurrió la idea de ver 'Frozen'. A media película, justo en la escena donde crean a Olaf, Jun soltó una carcajada porque le parecía muy tierno el personaje. Un hábito que honestamente no entendía de los sur-coreanos hasta en ese momento, y por primera vez en toda mi vida, no me pareció molesto.. 

- "Jajajaja ¿Que te sucede por un muñeco de nieve?"

- "¡¡Es muy lindo!! Es tierno.... ¿No te gustan los muñecos?"

- "Jun, vivo en México. ¿Qué oportunidades crees que he tenido de hacer un muñeco de nieve?"

- "Ahh... cierto. Deberías de visitar aquí algún día. Tendrías oportunidades de sobra para experimentar la nieve."

- "Me encantaría... Pero... No tengo dónde quedarme...."

Claro que sólo dije eso con la mera intención de sacarle una respuesta... y no tuve alguna más allá del clásico 'mmmh...', como reconociendo el problema. A los pocos minutos, comenzó a internar interpretar las canciones de la película en inglés.

- "Jajaja ¿sabes? Ojalá y nunca hagan un musical de Frozen..."

-  "¿¿Porque no??"

- "Porque tu sola interpretación de Olaf en inglés sería terrible...."

Ambos reímos como locos. No podía evitar sentirme feliz por estos pequeños momentos, en donde podíamos apreciar la compañía del otro. Sin importar toda la distancia....o todo nuestra trayectoria de vida de por medio.

Pero... fue justo allí donde comenzaron a cambiar algunas cosas. Durante todo el tiempo Jun demostró ser el que controlaba la privacidad entre él y yo. Nunca hablábamos a tiempos que no estuvieran calculados, y yo no tenía autoridad o decisión alguna en muchas de estas cosas. Nunca me molestó, pero, al día siguiente que vimos la película comenzó a llenar sus redes sociales personales de imágenes de Olaf. Incluso hasta su foto de perfil en Instagram. No sabía si interpretarla como una señal.... O no sabía si quería aceptar de que eran indirectas para mí. Ninguno de los dos dijo nada directamente, pero no pude evitar comentarle con todas las flores que mis dedos me permitieran.

 

Un par de semanas después, recibí mi primer regalo directamente de él en la entrada de mi departamento. Un hermoso estuche negro matificado lleno de rosas blancas de la marca Maison Des Fleurs. Las flores más meticulosamente arregladas y hermosas que había visto en un buen tiempo. ¿Cuánto se supone que cuestan estas cosas? Pero, ¿¿cómo diantres fue que supo mi dirección?? Sólo podría haber una explicación. Quién más? Myung. En cuanto salí para mi oficina tenía que llamarle para demandar respuestas de su parte.

- "¡Myung-ah! ¿¿Me puedes explicar como es que de la nada me llegó una caja de flores de parte de un Jun a mi casa??"

-  "Ah... si.... Yo... es que el me pidió tu dirección... O bueno... más bien me obligó a dársela... no fue muy educado que digamos ahora que lo pienso..."

- "¿Y cómo porque no me avisaste? ¿No se te ocurrió como mínimo como una precaución?"

- "¡¡Yo qué voy a saber!! ¡Además de que gracias a ti se está comportando de lo más extraño!"

-  " ¿Eh? ¿Porque? ¿A que te refieres?"

- "Está... comportándose demasiado bizarro. Ya van varias veces que hace cosas extrañas. apresura sus horarios de entrenamientos, intenta salir de juntas laborales más rápido de lo normal.. no ha salido de su casa cuando tiene días libres..."

 

¿Cómo en... todos los días que hemos hablado por horas y horas seguidas?

- "Ah... no.. no lo sé, a mí no me ha dicho nada."

- "Pero han hablado. O han estado hablando últimamente."

- "Si, si.... supongo que si... algo..."

- "¿Cada cuánto es ese algo?"

- "No lo sé... ¿quizá dos o tres veces...?"

 - "Ah..."

- "Al día...?"

- "¿¿¿Que????"

- "Myung-ah, a lo mejor, probablemente.... si, hemos hablado, quizá puede parecer como mucho, pero... pero caray si solamente disfrutamos de nuestra compañía."

- "¿Cuál compañía? Ni siquiera están juntos."

- "No, si.... si claro, yo lo sé, pero... sólo lo distraigo... tú sabes... el servicio militar... mi trabajo... solo somos una distracción. Eso, una distracción mutua."

- "¿Y la caja enorme de flores que traes en la mano en este momento? ¿Y que se salga más temprano de entrenar?"

- "Yo no se. Pregúntale a él si tanta curiosidad tienes..."

Myung myung ya no me respondió.

 

Solamente dio más y más indirectas de que Jun estaba comenzando a comportarse de una manera poco usual. No supe si darle importancia o no. Pero me conozco. Sabía que esto tarde o temprano me iba a comenzar a desesperar. A las pocas horas otro mensaje me había llegado.

- "!!Min-ah!! ¿Cómo estás? ¿Va bien tu día?"

- "Todo está bien, ¿Y tú qué tal Jun?"

- "Acabo de terminar mí entrenamiento del día... acabo de llegar a casa justo ahora. Oye... de casualidad... ¿No recibiste un regalo hoy?"

- "¿Un regalo? No... O bueno... quizá si..."

- "Si... es que envié algo para ti."

- "Ah... ¿quizá te puedes referir a esto?"

Le envié una toma de captura de mi página de Instagram.

- "¡Min-ah! Jajajaja, ¡No me des sustos así! Pensé que no las habías recibido. ¿Te gustaron?

- "¡¡Me encantaron!! Muchas gracias... no se como agradecértelas."

- "No te preocupes, tu no necesitas hacerlo. Veo que estás en tu oficina, ¿Estás muy ocupada?

- "Ahora... no, no realmente. ¿Qué pasa?"

- "Solo quería mostrarte esto, ¡mira!"

Jun me mando un par de imágenes del spa en donde estaba, era el mismo de su complejo de edificios. Se notaba obscuro, cerca del anochecer.

- "Ah... Puedo ver que estás muy relajado..."

- "Jajaja si... es un buen día para nadar un rato..."

- "¿Pero no hace algo de frío?"

- "Si un poco, pero el agua está bastante caliente."

- "Ah..."

Decidí cambiar a videollamada sin preguntarle. Había cosas que me dieron extrema curiosidad al saber que estaba en una alberca.

No me respondió.

- "¡Min-ah! Jajaja estoy nadando..."

- "Ahora no estás nadando. Claramente estás ocupado usando tus manos, pues me estás respondiendo un mensaje de texto."

Llamé nuevamente, y aún no me respondía.

- "Min-ah, ¿¿Qué quieres hacer...??"

- "Jun, solo tengo curiosidad, o.. entonces, ¿No quieres? Si es así, está bien. No te incomodaré."

Ahora fue él quien hizo la llamada. Al primer timbre respondí.

- "Hola hola..."

- "¡¡Min-ah!! Jajajaja ¿qué puede ser tan urgente?"

- "No, no es urgencia, solo es mera curiosidad..."

Jun no tenía playera, por más que intentara cubrir toda la pantalla del teléfono con su rostro, y hablaba y reía de manera que deduje que toda la alberca en su spa estaba vacío.

- "¿Curiosidad? ¿A qué te refieres...?"

- "Si.... Jun... recuérdame algo, ¿por cuánto tiempo hemos hablado ya?"

Me quería asegurar de tener el control de lo que estaba buscando. El podía mandar en privacidad, pero ahora era mi turno.

- "Por... por.... por un par de meses ya... creo, ¿no?..."

- "Así es..."

Me levanté de mi asiento en mi oficina.

- "Y.... hoy fuiste lo suficientemente atento como para enviarme una hermosa caja de rosas a mi departamento..."

Cerré con llave la puerta de mi oficina.

- "Así que... solamente quería saber si yo podía darte un regalo también a ti."

- "Min-ah, yo... no creo que... sea una buena idea..."

Jun no me detuvo en ni una ocasión para seducirlo. Aunque fuera solamente por una pantalla. No me importó mucho lo que llegara a pasar después de ese momento. O si es que llegaban a cambiar las cosas. Hasta ahora no tenía muchos motivos sólidos para creer que lo que él y yo podríamos llegar a tener sería más que un juego. Y ni sabía qué clase de juego aún. O las reglas. Nada estaba establecido. Había accedido a perder el control de todo en este tipo de relación, pero tenía que retomar algo. Tenía que, al menos, hacer todo lo que estuviera en mis capacidades para intentar embrujarlo quizá, de la misma manera que él a mí.

Jun resultó ser ambicioso hasta en la intimidad, pues con todo y la pantalla de por medio entre nosotros, sabía bien que era lo que quería ver y escuchar de mi parte, para que después de mi satisfacción, el pudiera llegar a la suya por su cuenta.

Los días siguieron su curso normal. El mundo seguía igual, o al menos eso es lo que quería pensar. Las piezas seguían cayendo en su lugar, pues ahora la suerte y el destino parecían volver a alinearse, y comenzaron una serie de conversaciones en mi oficina con una propuesta de viajar a Corea... con el único objetivo de trabajo, por supuesto. En que más se iría mi mente? Jun y yo seguíamos con las constantes indirectas por medio de nuestras redes sociales, y era un juego que ya algunas personas comenzaban a notar. Al menos las cercanas a él y a mí. Que coincidencia que Jun algunas veces cambiaba canciones dentro del repertorio musical del evento en el que se presentaría por alguna que yo le había sugerido.

Durante su servicio militar, Jun había hecho conocidos ya, pero la única persona de su verdadera confianza era su capitán de pelotón, el cual me dio la oportunidad de conocer por medio de videollamada en un mal día que se le había ocurrido enviarme mensaje de voz justo después de terminar una de sus transmisiones en las que lo invitaban al ser policía. Verás, el "servicio militar" de Jun más bien fue un... promocional muy grande para la policía de Gyeongi-do. El punto es que después de entablar algunas conversaciones con el capitán, constantemente me enviaba videos de sus presentaciones. Canciones de él, canciones de Michael Jackson, pequeños conciertos. La suma de todo esto hacía mas surreales mis días, pues vivía un sueño... A pesar de que yo no pasaba de ser únicamente una amiga muy cercana. Pero en fin, ya estaba resignada a ser solamente eso.

 

Llegó diciembre, y justo a inicios de mes cayó el cumpleaños de Jun. Por supuesto que tenía que ser yo la primera en felicitarlo. Al llegar la media noche exacta, lo llamé.

- "¡¡Hola cumpleañero!!"

- "¡No! Min-ah, basta, ya no más..."

- "¡Acéptalo! Eres un año más viejo, eres todo un adulto... más de lo que ya eras."

- "Jajaja ¡no! ¡ME NIEGO! Me iré a dormir de nuevo."

- "Ahhhhh no, claro que no, tú no vas a ningún lado." Enterró la cara en la almohada. - "Oye, ojitos bonitos. Voltea" Asomó solamente uno de sus ojos. -

- "Uh-oh. No, no, no, no, no. Muestra todo completo."

- "¡¡¡No quiero!!!"

Sonrió y volvió a poner todo el rostro sobre la almohada.

- "Ok, muy bien. Entonces ya te dejaré descansar...."

Soltó su característica carcajada de delfín.

- "Jajaja Min-ah ¡no me dejes! Que no ves que los ancianos necesitan ayuda para todo?"

- "Ahhh ahora si quieres! Jajaja... Muchas felicidades Jun, espero que tengas bonito día."

- "Gracias Min-ah... ¿Puedo tener un beso de cumpleaños?"

Oh, él era el único hombre que podía tener lo que quisiera de mi parte en su cumpleaños.

- "¿Tienes algún plan especial para hoy?"

- "Sí, probablemente festejar con amigos en un restaurante, y creo que iremos a un karaoke después."

- "Oh.... Ok, claro, está increíble. Espero que pases un rato divertido!"

- "Si... Aunque, no me gusta mucho salir de fiesta, ya no es lo mismo ahora que no soy tan joven... y no tomo."

- "No... no no, es mejor así, a mí tampoco me gusta mucho beber. Aunque es costumbre de ustedes y sus noches de fiesta."

- "Jajaja es un hábito desagradable... No te preocupes, no pasará nada."

¿Porque tendría que justificarse? O mas bien, ¿Porque tenía yo que pensar en esas cosas?

- "Me parece muy bien, entonces... ¿No hablamos hasta mañana?"

- "No, claro que no, nos seguiremos enviaremos mensajes."

- "Muy bien. Jun, tengo que irme, hay mucho trabajo que hacer."

- "Ok Min-ah! Suerte y envíame mensaje cuando termines..."

- "Hecho."

No tenía nada que hacer. Me quedé mirando hacia afuera del ventanal en mi oficina. Pero, preferí colgar el teléfono antes de que se diera cuenta de la incomodidad de mi rostro. No era un secreto que las noches de fiesta de Myung siempre terminaban en bares privados con meseras que ofrecían servicios adicionales a los que estaban en los menús. Recordé de todas las ocasiones en que Myung me llamaba ebrio solo para ver que estaba haciendo, cuántos amigos estaban, cuantas mujeres habían, o cuantas botellas de licor se había terminado. Pero.... No lo sabía. No parecía el estilo de Jun. Hacía no muchos días nos pusimos a debatir durante horas sobre que color sería el cielo estrellado de uno de sus coches de lujo. ¿Quién no quisiera esos problemas? Un hombre con preocupaciones como esas, negocios hoteleros, compra y venta de acciones en empresas de entretenimiento.... Jun no parecía ser de ese tipo de gustos. No me daba esa impresión. Aunque, a final de cuentas... era Jun. Sin importar la imagen que tuviera, o que pretendiera tener, tenía todas las mujeres abalanzándose sobre él cualquier día de la semana.

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Por el resto de mi día laboral no pude pensar en otra cosa. Sobre todo porque las 14 horas de diferencia significaban que mientras yo estaba en la oficina, él ya estaba en su festejo. No intercambiamos mas que un par de mensajes preguntándonos como estábamos. Intenté distraerme lo más que pude, así que decidí salir con algunos conocidos por un café después del trabajo. En este grupo de amigos, se encontraban latinos y coreanos por igual. A lo largo de toda mi experiencia laboral con empresas de origen coreano, también había ganado amigos por igual. Algunos atractivos, algunos demasiado atractivos, algunos que disfrutaban de demasiado dinero por sus campos laborales, no me podía quejar. Ellos siempre pagaban por todo. Uno de los muchos beneficios de poder tener amistades de ese tipo. Por la noche, me tomé algunas fotos con ellos y las compartí por medio de mis redes sociales....  cierta parte de mi anhelaba que Jun se diera cuenta de ellas.

Después de lo que parecieron ser algunas horas y unos cuantos tragos de soju, regresé a mi departamento a descansar..... Solo para encontrarme con un mensaje de texto inesperado en la mañana siguiente, de parte de Myung.

- "Min-ah, ya despertaste? Llámame cuando puedas, tenemos que hablar."

¿Ahora que había pasado? Ni siquiera había tenido tiempo de prepararme mi café cuando lo llamé.

- "Myung-myung, ¿Qué pasó?"

- "Min-aaahhhhh.... ¿Como estás? ¿Está todo bien? ¿Es un hermoso día cierto?"

Tenía un tono juguetón en su voz.

- "Jajaja asumo que tuviste un encuentro de una noche con una.... ¿O con varios?"

Verán. Myung Myung es bisexual. Y disfrutaba de encuentros casuales con modelos y fisico-culturistas por igual. Así que no era sorpresa cuando me llamaba para contarme que por las tardes salía con Miss Korea y por las noches con Mister International.

- "No!! ¿Porque siempre me haces la misma pregunta?"

- "Jajaja será.... ¿porque siempre haces lo mismo....?"

- "Jajaja bueno, pero no. Oye, ¿Qué está pasando contigo y con Jun? Al fin formalizaron su relación!"

- "¿De qué me hablas?"

- "¿Eh? ¿Cómo?"

- "Sí, tú, ¿de qué me hablas ahora? Jun y yo no hemos formalizado nada..."

- "Pero.... entonces... ¿anoche...?"

- "Ah... entonces fuiste a a fiesta. ¿Pasó algo?"

- "No, justo por eso te pregunto."

- "¿¿Eh?? Myung, ¿¿me puedes explicar??"

- "Anoche, llevamos a Jun a su cena de cumpleaños, fuimos a su karaoke favorito, pero, no quiso ser acompañado por nadie, ni siquiera por una mesera."

- "Eh... Claro... o bueno, ¿que no eso es normal? Por lo que sé no es muy afán de..."

- "No, no no, él no sale nunca con ninguna chica, pero tampoco rechaza la compañía cuando salimos juntos, pero ayer no dejó que nadie se sentara a su lado."

- "Y... ¿Porqué eso te lleva a pensar que él y yo hemos formalizado algo?"

- "Porque EL MISMO dijo que no quería compañía porque estaba saliendo con alguien."

Me quemé la mano mientras tomaba la jarra del agua para hacer mi café.

- "¿Perdón?"

- "Si... ¿o no?"

- "Myung, ¡él no me ha preguntado nada aún!"

- "Pero y eso que tiene?"

- "¡¿Cómo que que tiene?! Myung, ve en que situación estoy yo, y él, ¿como te atreves a pensar que todo sería tan fácil?"

- "¿Y porque no? Eres tú..."

- "Si, mi Myung-myung. Y a su lado, no dejo de ser una simple mortal."

- "Dudo mucho que él te vea así..."

- "No lo sé. Pero... bueno, que más puedo hacer yo."

 

- "Min-ah, estás cometiendo un error... es obvio que está fascinado contigo, ¿y tú no lo quieres ver?"

- "Yo lo puedo ver Myung-myung. ¿Y el dia de mañana que regrese a su vida normal y se olvide de mí?"

Myung guardó unos segundos de silencio.

- "Min-ah. Sabes que yo no estoy hecho para el amor. Pero me gusta verlo, me gusta... que se desarrolle. Y te conozco desde hace años, a él también. Y los dos tienen mucha capacidad para amar. No... no te cierres a la posibilidad."

- "No me cierro, Myung... solo... ok. ¿Quieres una verdad? ¿La única verdad?"

- Ok...

- Imagina, por un momento, que tienes todo lo que siempre has deseado. Todo.

- Ok...

- "Muy bien, eso te haría feliz, cierto? Feliz, solo imagina ese concepto. Feliz. Que no te falta nada, que no necesitas nada. Que eres tan feliz, que lo único que podría existir fuera de ello sería una caída libre a la decepción."

Myung no respondía.

- "Bueno. Pues eso es lo que me hace sentir Jun. Y antes de que me caiga a la decepción, prefiero saltarme todos esos pasos Myung, porque si alguien tiene la capacidad de partirme en dos para nunca poder unificarme de nuevo.... Es él."

- "Min-ah..."

- "¿Ahora lo entiendes?"

- "Si... está bien...."

Pasaron unos segundos, lo único que se escuchaba eran los golpes de los dedos de Myung en el celular de su pantalla.

- "¡¡Oye!! ¿A dónde fuiste anoche?"

Mierda. Mis fotos en mis perfiles.

- "Ehhhh.... ¿Por un café?"

- ¿Con el modelo divorciado otra vez? ¿Y con tu bola de amigos que se sienten millonarios?

 

Dato extra: a Myung no le caía bien NINGUNO de mis amigos coreanos en México.

- "SI. ¿¿Algún problema??"

- "No no no... no... digo, Jun está al pendiente de todo lo que haces pero no... no debería de haber problema...."

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Maldita sea. Estúpida Brenda. En medio de su regaño con todo y su tono sarcástico de voz, colgué inmediatamente el teléfono para borrar todo el registro de anoche de todos los lados posibles.

Pero... ¿Y si Myung tenía razón? ¿Estaba cometiendo un error? Jun aún no me había dicho nada... Pero las flores, las constantes llamadas, los...

Mi teléfono comenzó a sonar. El nombre de Jun apareció en la portada del teléfono. Dudé un par de segundos en contestar. No había tenido ni 10 minutos para terminar de digerir todo lo que Myung me había dicho.

- "¿Hola?"

- "¿¿Min-ah??"

- "¡Hola Jun! ¿Como te fue anoche?"

- "Bien. ¿A donde fuiste tu anoche?"

- "Ehhh... ¿yo? Ah, si... salí a una cafetería después del trabajo."

- "Mhh. Y con quié..... No. ¿A que hora terminaste?"

- "Eh... Como a las... 11? Quizá un poco mas tarde..."

- "No me avisaste que saldrías hasta tarde."

¿Y como desde cuándo le tenia que avisar todo mi horario?

- "Pues... no nos enviamos muchos mensajes...

- "Pensé que ya estabas en casa descansando.

- "Yo.. yo pensé que estabas ocupado, no quise incomodar con mis.."

- "¿Incomodar?"

Poco a poco notaba que su tono de voz iba cambiando. Este tono de voz ya lo había escuchado, en ocasiones cuando le ordenaban quedarse hasta mas tarde en su cuartel. No era molesto, no era grosero. Era serio. Frío. Grave. Todo lo contrario a su voz mundana.

- "Bueno... Yo no... estabas celebrando tu cumpleaños.. y yo...

- "Min-ah. No me vuelvas a insinuar que tu me incomodas. ¿Y porque no me dijiste dónde estabas?"

- "Perdón... Pero oye, nunca me has dicho.... Porque, desde cuando yo te tengo que avisar en dond-..."

- "Porque me preocupo por ti. ¿Vives en México, y te vas a transportar sola en la noche?"

- "¿Bueno entonces ahora que quieres que haga? Sí, salí anoche, y fui sola y regresé por mi propia cuenta. ¿Y ahora qué piensas hacer al respecto?"

Escuche como respiraba molesto.

- "No te regresarás sola de nuevo a tu casa al salir en la noche. ¿Entendiste?"

- "Ajá. ¿Y tu cómo vas a saber?"

- "Voy a enviar a alguien a recogerte. Cuando quieras."

Me congelé. Era inútil resistirse, en primera, por la pequeña protección que el me estaba ofreciendo. En segunda, porque si alguien contaba con los medidos económicos para pedir transportes privados en Latinoamérica desde Corea, era él.

- "Pero..."

- "Min-ah, solo accede. Prefiero que no salgas noche, pero si lo haces, yo te cuido. ¿Ok?"

- "Ok... ok, está bien. G-gracias, Jun."

A partir de ese día, nunca más necesité de transporte público... ni de salidas con amistades que podrían hacerlo sentir incómodo. 

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